Reduce arrugas, líneas finas y manchas.
Mejora la elasticidad y luminosidad.
Ayuda a estimular la formación de colágeno.
Unifica el tono de la piel.
Estimula el proceso de renovación de la piel.
Hidrata y suaviza.
Aplicar sobre la piel limpia, masajeando suavemente hasta su completa absorción.
Comience siempre con concentraciones bajas de ácido glicólico y aumente según su tolerancia.
Aplicar preferentemente por la noche. Su uso diario requiere el uso simultáneo de un protector solar facial.